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[GD 1.0.2] Al que lee esta obra con la fe de un corazón humilde, le resultará de una gran bendición... y no le pasará desapercibido Quién es el verdadero autor. Para la casta intelectual de todos modos resulta lo mismo si lee a un Daniel, un Sir Walter Scott, un Rousseau o un Hegel, porque el intelecto mundano comprende todo de la manera mundana, mientras que a una revelación más sublime la considera como una fantasmagoría hueca de gente inculta que, por sus mistificaciones, quiere inventar algo para adquirir un renombre.

[GD 1.0.7] ¿Qué es lo que, además, entienden esos lectores sobre el termino de “sencillez”? Cuando una obra está presentada de tal manera que incluso los niños la pueden comprender (mientras que sepan leer bien y puedan pensar un poco más allá del abecedario) a pesar de la inevitable cantidad y profundidad de los asuntos que para la visión humana limitada pueden resultar misteriosos, Yo diría que esta obra no carece ni mucho menos de una bien lograda sencillez. De todos modos las imágenes y la lengua hablada que también son expresivas, no precisan de una obra escrita con sencillez, sino únicamente de la comprensión de un corazón sencillo. En cuanto al intelecto humano más le parece que la sencillez, la calma y la cosmología suficientemente profunda faltan, tanto mayor, en realidad, es la intensidad de estas características. Porque lo que al corazón le da calma y paz, esto mismo tiene que poseer la calma y paz en abundancia; pero al intelecto, por supuesto, no le puede dar calma porque este no es receptivo para ella, con lo que en una obra escrita el intelecto no podrá encontrar calma alguna, al igual que un río que no encontrará calma antes de haber llegado a la profundidad del mar. Si el intelecto de los sabios del mundo pudiera humillase y desde su altura imaginaria rebajarse al fuero vital de un corazón sencillo, ya desde allí, en su ambiente de calma y paz, se enteraría de la calma intrínseca de la obra actual y de su gran circunspección, echadas en falta. Pero mientras el intelecto humano revolotee en la altura de castillos haciéndose sabiduría mundana, parecido a un gallo del campanario montado en la aguja de una torre, y esté continuamente expuesto a toda clase de vientos de dudas que soplan desde todos lados, girándole de acá para allá... muy poco encontrará de calma ni tampoco la circunspección acostumbrado a esas alturas de viento.

[GD 1.0.8] Y si alguien en esta obra echa en falta “cierta profundidad de cosmología”, que le conste que el Dador de esta obra no tenía ni mucho menos la intención de enseñarnos sobre una cosmología que ahora, por desgracia, ya está muy extendida entre la humanidad... sino que en todos aquellos que lean esta obra dentro de la verdadera paz y sencillez de su corazón y la tomen por lo que realmente es, el Dador quiere despertar unos buenos principios, para que a partir de estos se alimenten de una fe viva y verdadero amor hacia Dios y el prójimo.

[GD 1.0.11] Los buenos lectores de esta obra podrían decir con todo derecho: «Nosotros que somos unos amantes de Dios muy simples y poco lúcidos, aparte de frecuentar su universidad en nuestros corazones, nunca hemos asistido a la de París, Jena o Göttingen, pero no queríamos cambiarla por toda esa sabiduría tan célebre. Porque la continua visión en las profundidades de las grandes Creaciones de nuestro Padre tan sumamente sabio nos entusiasma más que todo aquello que vosotros en los últimos mil años de investigaciones produjisteis con vuestra ceguera. El alcance de vuestros telescopios y de vuestros vectores matemáticos lo podemos apreciar a base de vuestros calendarios, y las medidas que tomáis no nos son desconocidas. Pero para definir el alcance de la visión clara de nuestros corazones que habitan en Dios, todos vuestros telescopios y vuestros vectores matemáticos de poco os servirán.

[GD 1.0.13] Y ahora mi Bendición y Gracia para los lectores conscientes que tienen un corazón puro y una buena voluntad. Amén.

[GD 1.1.12] En el levante ya figura la estrella que atravesará la constelación del Orión, y el fuego del Can mayor los devorará a todos. Y, desde el cielo, Yo lanzaré estrellas en gran cantidad a la Tierra, para que todos los malhechores perezcan y para que mi Luz luzca por toda parte.

[GD 1.2.6] El que ha cumplido con su cometido de la verdadera penitencia, que venga a Mí para que Yo le acoja como a un hijo perdido. Porque el siervo puede aconsejar, pero Yo puedo actuar. El siervo puede instruir, pero la Redención es asunto mío. El siervo puede rezar, pero únicamente Yo puedo bendecir. El siervo tiene que respetar la reglamentación, pero la Gracia es derecho exclusivo del Señor. Por esto, ¡que ante los siervos no se olviden del Señor!

[GD 1.2.8] Ante el mundo figuro como poca cosa. Los sabios me miran apenas por encima del hombro y a lo sumo me consienten todavía el crédito de un hombre honesto. Otros ya me han despedido del todo, de modo que para ellos ni siquiera existo. Otros que tal vez aún me atribuyen algún rasgo divino, se dejan instruir por los sabios... De una manera vil me rechazan, consintiéndome apenas el derecho de representar a un Dios de viejas cotorras... Existen “siervos” míos a los cuales en su grandeza imaginaria les sirvo solamente de sello oficial público y para dar un nimbo “divino” a sus absurdidades negras. También existen los que todavía consienten en mi Divinidad, pero en cambio, para sus ventajas mundanas, tengo que admitir que hagan de Mí lo que les da la gana. Y, para colmo, hacen de Mí un auténtico absurdo: debo profesar Amor y Misericordia hasta cuando les complace, pero a continuación debo presentarme más duro que una piedra y consentir en que me transformen en el tirano más vil. Tengo que saltar de un tribunal a otro y dictar una sentencia de perdición tras otra. De modo que mi Amor debe ser algo temporal, mientras que mi tiranía y mis funciones de juez asociadas debieran perdurar eternamente... ¡Oh, increíbles insensatos! Es más que evidente que mi Longanimidad, Bondad y Humildad, y mi eterno Amor a mis criaturas no se prestan para sus manejos codiciosos. ¡Pero pronto sus proyectos les serán desbaratados! Yo tengo sus cuentas delante de Mí... La medida de sus hechos ya se ha colmado y no falta más que uno solo; de modo que su merecido ya los está esperando.

[GD 1.2.11] Y a mis siervos diles: ¡Mis cargos no son oficinas de cambio! Porque aquel que me sirve a causa del dinero no me sirve por amor a Mí... Y el que no me sirve motivado por el amor, su servicio me es tan desconocido como Yo soy desconocido para él; con lo que entre nosotros las cuentas ya están claras... ¿Cómo podría ser un siervo fiel aquel que con descaro sin autorización del Amo vende los tesoros de Él? Iscariote me vendió al menos por treinta monedas de plata, sin saber qué era lo que iba a suceder, porque estaba en la oscuridad y andaba perdido. Pero ahora ––ya martirizado, matado y resucitado–– me podéis conseguir en todas partes y en cada momento a un precio tirado. Oh, ladrones asesinos, ¿con qué os voy a comparar? ¡Sois el engendro de dragones y culebras! ¿Así me servís? Ya por mi querido Pablo hice comunicar que aquel que sirve al altar también viva de él –– pero, por supuesto, solamente tras las obras del amor que produce todo lo que es bueno... Pero vosotros no producís obras de amor... ¡Por esto sois unos ladrones y asesinos alevosos del Evangelio y de toda la Verdad! Sabed: ¡Tal obra tal pago! El Amor no se consigue por dinero, sino únicamente por amor. Yo soy el Amor en sí –– y no se me consigue sino mediante el amor... A todos vosotros os “compré” mediante el Amor, con lo que de todos vosotros no exijo otra cosa sino amor... De modo que el que me quiera servir, que me sirva en el amor –– porque en el Amor morí por él en la cruz... Y quien quiera venir a Mí, que venga en el amor –– porque mi Amor sangraba por él en la cruz...

[GD 1.3.1] Yo soy un buen Hospedero... No se pierde ni una sola miga... Quien invierte su capital en Mí, a él le producirá grandes intereses, porque figurará registrado en mi Corazón y los intereses crecerán eternamente. Mira arriba, necio, ¡mira el cielo estrellado! ¿Quién, jamás, contó los Soles cuyo número no tiene fin –– y las Tierras, todas, que he creado y colocado alrededor de ellos? Y Yo, que soy verídico en cada una de mis palabras, te digo: Por un céntimo de tu capital doy una Tierra, y por un trago de agua fresca un Sol... En verdad, te digo: ¡El menor servicio del amor al prójimo prestado tendrá su recompensa inimaginable!

[GD 1.3.3] Pero a los hombres de esta Tierra los llamé desde el centro de mi Corazón y los creé perfectamente conforme a mi Imagen, y no quiero solamente que sean mis criaturas sino mis hijos queridos... Los que no sólo me reconocen como Dios y Creador sino como su buen Padre que después de un período de prueba quiere volver a acogerlos, para que allí tengan todo lo que Él mismo tiene y para que vivan eternamente con Él, y junto con Él reinen y juzguen el universo. Pero ya veis: mientras todas mis criaturas me aman como a su Creador, llenas de gratitud por su existencia, únicamente mis hijos no quieren a su Padre y desprecian su Amor...

[GD 1.3.6] Por esto recordad: El Amor no mora sino en el Padre y se llama el Hijo. El que desprecia al Amor recae a la poderosa Divinidad y perderá su libertad para siempre, con lo que le tocará la muerte eterna; porque la Divinidad reside también en el infierno, pero el Padre mora únicamente en el Cielo... Dios juzga todo conforme a su Poder; pero la Gracia y la Vida eterna residen únicamente en el Padre y se llaman el Hijo. La Divinidad mata todo; pero el Hijo o el Amor en Mí tiene Vida, da Vida y vivifica...

[GD 1.3.10] En adelante, ¡con qué suma alegría me preocuparé de ellos! ¡Qué significan todas las alegrías y delicias de mis Cielos para Mí ante las de ser amado por mis queridos hijos como el único y verdadero Padre!

[GD 1.3.12] Voy a nombrarte a todos tus amigos y hermanos: Son I1, P, R1, T, E, A, V, A, S, P... Que todos reciban mi saludo paternal. Y si quieren, hoy mismo les serán abiertas las puertas de los Cielos que son los ojos de su espíritu, y aún hoy habitaré en sus corazones. Pero aun así, que todavía continúen lavando su carne en la fuente del agua viva... que tomen una vara medio blanca y medio negra... que la rompan por el medio y tiren la parte negra a los pies del mundo... y que guarden la parte blanca como señal de que han cortado con su carne y con el mundo, de una vez para siempre...

[GD 1.3.16] A todos que me buscan, diles que siempre estoy en casa, que nunca salgo y que para encontrarme no he determinado un horario de atención como los reyes y los grandes del mundo. No sólo los domingos y días festivos, sino en cada momento un corazón amoroso es bienvenido... Incluso por la noche nunca he echado el cerrojo. De modo que en cualquier momento que llaméis, responderé: ¡Adelante!...

[GD 1.3.18] Diles que no se burlen de Mí sino que me tomen en serio... Diles que no voy de broma... Yo tomo a todos en serio –– a grandes y pequeños, jóvenes y viejos, hombres y mujeres; ahí no existen excepciones...

[GD 1.3.19] Porque mira: A las criaturas que no sirven las destruyo inmediatamente para siempre; pero para mis hijos también tengo castigos en cantidad, y a los desobedientes los castigo hasta la última gota de su sangre... Aunque no quieran reconocerme como Padre lleno de Amor, así por lo menos les quedará claro Quién es el Amo en la casa.

[GD 1.4.1] Mi Gracia es un tesoro incalculable, y a quién le es dispensada, él jamás ya tendrá escasez en lo que sea, temporal y eternamente. Por esto, que cada uno procure ganársela lo antes posible, porque la concedo a todo el que la quiera tener.

[GD 1.4.4] Por esto, si alguien se apega al mundo material, el poder de la muerte lo aplastará, y como consecuencia le tocará la integración en la materia o la muerte.

[GD 1.4.6] Pero ahora te digo: El Amor como tal es ciego y carece de luz propia; razón por la cual está expuesto al gran peligro de perderse y de perecer.

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