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El Gran Evangelio de Juan

Las dudas y preguntas de Epifanio.

[5.212.1] Dijo Epifanio: «Buen maestro, ¡esta explicación tuya me parece como los relámpagos en la noche! Por un momento el camino y la región están iluminados, pero cuando se quiere continuar el camino, ¡entonces se ve aún menos que antes! A pesar de eso, ahora empiezo a tener una vislumbre, y de tus palabras deduzco que eres un naturalista excelente y un gran antropólogo.

[5.212.2] Según tu parecer, el hombre lleva en sí infinidades y también eternidades; pero si por eso –incluso con la mejor enseñanza e instrucción recibida– puede percibir lo infinito, lo eterno, la fuerza esencial, la luz y la vida ellos mismos, ¡eso es otra pregunta considerable! No quiero negar que para un espíritu humano muy despierto algo así sea posible alcanzarlo –pues los talentos de los hombres son diferentes y el uno comprende con facilidad lo que al otro aún con muchos años de esfuerzo para conseguirlo mediante mucho trabajo, penas, aspiraciones y pensamientos queda siendo enigmático– pero que no es fácil el orientarse en estas nociones e ideas, esto confirmará cada uno que sólo un poco ha escudriñado más allá de las antiguas barreras de la ordinaria vida animal del hombre en este Tierra.

[5.212.3] El hombre puede comprender muchas cosas y aprenderlas temporalmente; pero proporcionarse una luz clara sobre nociones para cuya deliberación completa tiene que participar una eternidad, eso ya lo quisiera poner en duda… y eso ni mucho menos infundadamente. El hombre aprende una cosa después de la otra, y para eso necesita tiempo. Si aprende mucho, para eso también necesita mucho tiempo, y si debe aprender infinitamente mucho, para eso también necesitará infinitamente mucho tiempo. Pero la vida del ser humano es muy corta, y ya por eso evidentemente tiene que haber gato encerrado en lo de aprender infinitamente mucho.

[5.212.4] Verdad es que tú has hablado algo de un espíritu divino original que se halla metido en el alma aproximadamente de la misma manera como esta se halla en el cuerpo humano, y que este espíritu en lo infinito y en la eternidad como creador del hombre él mismo está completamente idéntico con tales nociones - por eso él está totalmente familiarizado con ellas, y penetra todo con su luz y su vida eterna. Bueno… eso suena muy sabio y muy místico –algo que en todos los tiempos era muy característico a todos los teósofos, sabios, sacerdotes y magos - lo que aquí no importa– pero ¿dónde y cómo puede entrar un hombre en una unión claramente consciente y de efecto común con tal espíritu suyo, para que con eso llegue a ser un perfecto hombre espiritual de Dios… para que reconozca y comprenda todo de la manera más clara… y para que con el poder de su voluntad original sea un verdadero señor y maestro de toda la naturaleza? ¡Esto, querido maestro, es una pregunta totalmente distinta!

[5.212.5] De aquel que podría responderme esta pregunta de manera verdaderamente pura y válida para la vida, yo le tendría un gran respeto. ¡Pero que nadie me venga con frases vacías o místicas, dado que con estas nunca alguien ha aprendido algo bueno o verdadero, pues precisamente por eso toda la humanidad nunca se ha elevado ni ha avanzado, sino en su inteligencia espiritual siempre sólo ha perdido! Por eso, cada uno que quiera enseñar a su prójimo algo sublime, que hable con claridad y bien comprensible, porque de lo contrario valdría mucho más que se callara. El que es un mago y sabe realizar prodigios, ¡que lo haga para el divertimiento de la humanidad profana; pues en este caso él está en el lugar oportuno y no perjudica a nadie! Pero si el mago quiere educar y formar discípulos en su arte, los que con el tiempo saben hacer lo mismo que él es capaz de hacer, ¡entonces secretos aparte y en su lugar debe haber la plena verdad más franca sin reservas!

[5.212.6] ¿Por qué Platón y Sócrates han hallado tan pocos imitadores practicantes? Porque ellos eran místicos que sin duda ni siquiera se entendían a sí mismos, y por eso aun menos estaban comprendidos por otras personas. Pero Diógenes y Epicuro han hablado claramente conforme a su inteligencia, y por eso pronto habían hallado una gran multitud de discípulos practicantes, ¡y eso para una doctrina que al hombre aquí en la Tierra casi no concedía comodidades y en la que después de la muerte corporal el ser humano iba a acabar!

[5.212.7] Epicuro era rico y recomendaba vivir acomodadamente durante el tiempo de la vida, porque la muerte acabaría con todo. Pero Diógenes quería crear una doctrina de utilidad más común porque estaba consciente de que la doctrina de Epicuro sólo puede deleitar a los ricos y que a los pobres los tiene que hacer aún más desgraciados. Por eso enseñaba a los hombres la máxima privación y limitación en las necesidades humanas, por lo que el número de sus seguidores era y es mucho más fuerte, pues en sus máximas claramente presentadas cada hombre se ha orientado mucho mejor sin toda mística.

[5.212.8] Aristóteles era admirado a causa de su manera dinámica y destacada de hablar. Además, era un gran filósofo. Sin embargo, sus discípulos nunca han aumentado mucho, e incluso estos pocos incesantemente estaban en plan de investigar y concluir. Pues sus teorías sobre las posibilidades frecuentemente ya pasaban la raya, porque todo lo que de cualquier manera les parecía ser lógicamente posible, bajo ciertas circunstancias también podía ser físicamente posible - para magos evidentemente una doctrina bastante útil, y los esenios ya hace tiempos se encuentran a gusto con ella, aunque para ellos mismos y su propio laboratorio sean epicúreos y en parte también cínicos.

[5.212.9] ¿Dónde se halla la gran verdad de la vida, la que en su transcurso de vez en cuando presenta momentos que por lo menos dan lugar a poner la pregunta: ¿Podría todo esto realmente ser un capricho del azar que domina fastidiosamente?? ¿Acaso podría la causa como principio productor y ordenador ser más estúpida que sus obras? ¿O podría una fuerza totalmente ciega formar un ser que piensa maduramente y que es conciente de si mismo?

[5.212.10] Los místicos llaman la atención sobre un Dios todopoderoso y omnisapiente - y millones de personas preguntan: “¿Dónde está Él y qué aspecto tiene?”. Pero preguntas como estas nunca obtienen una respuesta sostenible. Pero pronto los hombres se sirven de la poesía, y de repente la Tierra rebosa de dioses pequeños y grandes. Y los hombres perezosos e indolentes creen en eso, a pesar de que semejante fe casi es más bien una muerte doble del hombre, porque le hace física y moralmente perezoso, ocioso, de modo que muerto.

[5.212.11] Pero todo aquel que es un sabio justo, ¡que con el foco de la verdad se presente a la luz natural de los hombres y les demuestre con toda claridad el fundamento original y la finalidad de su existencia! Y con eso, en los corazones de millones de hombres, él erigirá un monumento eterno para todos los tiempos de los tiempos. Porque un hombre perfectamente justo siempre dará la bienvenida en sumo grado a la verdad pura.

[5.212.12] Parece que tú, querido amigo, quieres ser un doctrinador de la pura verdad. Además, evidentemente tampoco careces de las facultades necesarias para esto. Por eso, respóndeme estas preguntas, a las que hasta ahora según mi saber nadie ha respondido con suficiente claridad y verdad, ¡y tú causarás una consolación a nuestros corazones como nunca la habido! ¡Pero no nos vengas con chapuzas, porque de estas de todos modos no sufrimos escasez!».

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