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El Gobierno de Dios

La correspondencia de las estrellas

[1.6.9] Debéis ser como el invierno que dentro de su sosiego es frío... pero precisamente por ello tiene la mayor receptividad para el calor hasta en las entrañas más profundas de la Tierra. Y allí donde ha llegado el invierno, pronto también llegará la primavera que se parece a los primeros indicios del amor en vosotros... Y llegará el verano con su máxima actividad vital del amor que, por la Gracia, se volvió fuerte en vosotros... Y llegará el otoño con los frutos de las obras del amor y de la Gracia. Y en la Gracia entraréis como renacidos en la Vida del Sol donde veréis el semblante de vuestro Padre santo... y donde mediante la gran Fuerza de la Gracia, del Amor y de la Misericordia de Él alumbrar todo el mundo, parecido al Sol...

[1.6.10] Pero aquel que no es como la Luna ni como la Tierra, tampoco puede volverse como el Sol, sino más bien sólo como un cometa que no tiene consistencia: toda su composición no es sino algo robado de las emanaciones de la Gracia de los Soles, su trayecto es desordenado como los caminos de los ladrones y, por el miedo de la Luz, es empujado de un universo a otro... No encontrará sosiego alguno, pero la Luz le perseguirá en todos sus caminos, iluminando su nulidad.

[1.6.11] Finalmente le tocará la suerte de las estrellas fugaces que, expulsadas de la Gracia por su nulidad, serán destruidas por el robo de la Gracia: la misma Luz robada las aniquilará... Con lo que dejarán de existir, igual que los frutos de los árboles que surgieron demasiado pronto ante la luz, antes de que el Amor los hubiera consolidado... Porque por la falta de una relación suficientemente intensa con el Amor, se volverán cada vez más flojos y caerán del árbol al suelo, aplastados.

[1.6.12] De modo que ahí tienes a los Soles, las Tierras, las Lunas, los cometas y las estrellas fugaces conforme a su importancia.

[1.6.13] El Espíritu del Amor y de la Gracia mora en vosotros y en toda verdadera Sabiduría. Quien lo percibe averiguará todo hasta en las profundidades más profundas... examinará a los muertos y ellos le contestarán... descubrirá el interior de los vivos y su Amor y su Luz le encantarán... pondrá su oído en el suelo y la hierba le descubrirá los secretos del Amor, y la tierra le descubrirá sus profundidades... las montañas escucharán su voz, y el tono de su plática penetrará en las entrañas de la Tierra... y cuando él vea la mar, los rayos de su visión alumbrarán todas sus gotas y penetrarán en cada grano de arena... y las espiritualidades todavía presas en la materia, acudirán a la luz de sus ojos, igual que los peces y los gusanos del mar lo hacen cuando en la noche hay una antorcha encendida sobre la superficie... Así se dejarán pescar para ser liberados de su cautividad de la noche eterna, reconocerán el Amor y apagarán su sed con las aguas de la Misericordia.

[1.6.14] Y ves, todo esto y mucho más os enseñará mi Espíritu –– si percibís su voz... Pero su voz no es alta sino muy baja... Y precisamente por ello penetra en todo como el Calor del Amor y la Luz de la Gracia y como la Fuerza del Amor misericordioso de vuestro Padre santo.

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