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El Gobierno de Dios

El nuevo orden del servicio a Dios y el nuevo orden de la organización de la vida

[1.17.3] Que únicamente Adán no se cubra la cabeza durante toda su vida, en señal de que él es el padre de vuestra carne, y para que siempre le podáis reconocer por su cabeza descubierta y rendirle respeto y amor, donde sea.

[1.17.4] Y ¡ay de aquel que ose enfrentarse con su padre! A él le miraré con ojos de ira, porque la cabeza del padre es como la Santidad de Dios. Cada uno que en su corazón esté arrepentido puede ser atendido; sin embargo, a todo aquel que profane el menor indicio de mi Santidad, el fuego inextinguible de ella le agarrará y consumirá cada lágrima de arrepentimiento en él, con lo que perecerá para siempre.

[1.17.5] Y aquel que con mal genio se enfrentara con su madre en contra del amor de ella, a él ya no le miraré ni en su mayor miseria. Porque la madre es como el Amor en Mí, y el que los desprecia pasará grandes apuros en los caminos ardientes de Jehová.

[1.17.6] Del mismo modo, cuando un hermano se enfrente con el otro, él perderá mi Gracia, y mi Misericordia le resultará muy lejana; y para aquel que desprecie a su hermana, mi Corazón quedará cerrado.

[1.17.7] Porque vuestros hermanos también son hermanos de mi Amor, y vuestras hermanas son el deleite para los ojos de mi Amor.

[1.17.8] Por esto, honrad al padre, amad a la madre y sed sumisos los unos a los otros, mútuamente, en todo amor... para que podáis ser temerosos de mi nombre Jehová... para que podáis amar a mi Amor... y para que os podáis dejar llevar por la gran Santidad de mi Espíritu, triple en el día de mi gran Santidad para que podáis adquirir la sabiduría y septuple en los seis días del Amor, para que actuéis de manera justa ante mis ojos.

[1.17.9] En adelante, Abel, enseñarás a todos tus hermanos los trabajos más diversos, a cada uno un trabajo distinto, para que entre ellos puedan servirse mutuamente con amor y dar consejos sabios.

[1.17.10] A tus hermanas, enséñales hacer hilos de las briznas de diversas plantas, a trenzarlas en cintas y de estas preparar ropa para sus hermanos y para ellas mismas, para mantener el amor conforme al Orden.

[1.17.11] A Adán, a Eva y a ti os voy a dar vestidos desde lo Alto, cada uno de un color distinto: blanco para Adán, rojo para Eva, y para ti azul con ribetes amarillos. Que nadie más se sirva de estos colores, sino que todos los demás tiñan sus vestidos de multicolor –– pero que no haya topos negros ni rajas. Sólo aquel que ha pecado, que en su arrepentimiento rasgue su vestido, lo frote con carbón, y cubra su cabeza con ceniza, como señal de que ha pecado ante Mí y que ha rasgado el vestido de la Gracia, porque se ha manchado con el color de la desobediencia y se encuentra en las garras de la muerte.

[1.17.12] Que Caín desee a la hermana mas bonita que se llama “Ahar”, lo que significa “la belleza de Eva”, que con ella salga a los campos y allí, con una herramienta ya preparada para este fin, abra surcos en la tierra; y que en estos surcos siembre semillas que allí encontrará en abundancia. Al fruto lo llamará trigo. Cuando este fruto haya madurado, cuando su grano se haya vuelto duro y las espigas sean de color marrón, que quite los granos cuidadosamente de las espigas y que las pulverice entre piedras. La harina así obtenida la debe humedecer con agua y luego debe amasar la masa convenientemente. Después debe ponerla sobre una piedra plana que se haya calentado al sol, donde tendrá que dejar la tercera parte de un día. Que al producto obtenido lo llame pan. Que parta el pan, dé gracias a Dios y lo coma, junto con su mujer Ahar.

[1.17.13] Y cada vez que salga una cosecha, que me ofrende las tres primeras gavillas.

[1.17.14] Si me sigue fielmente, siempre aceptaré su ofrenda; pero en cuanto se olvide de Mí, su ofrenda no será aceptada ni ascenderá a los Cielos, sino que se quedará ahí a sus pies.

[1.17.15] Que también tenga descendencia, pero cada vez antes de unirse con Ahar, debe ofrendarme tres veces su corazón, y Ahar siete veces. El día en que lo omitiera, su infidelidad sería manifiesta porque él se volvería malvado... La serpiente se fortificará tras suya y continuará viviendo en todas sus hijas que exteriormente tendrán una gran belleza pero interiormente serán tanto más feas... y ellas pervertirán a todos los hijos descendientes de Caín, infectando con su veneno a los hijos de mi Amor y quitándomelos a Mí.

[1.17.16] ¡Con lo que vendrá el día en que Yo tenga que erradicar toda su estirpe de la Tierra!... ¡Y todo esto díselo con firmeza y recuérdale de mi santo nombre Jehová y del día del Señor!

[1.17.17] A ti, Abel, te señalaré un rebaño de animales muy mansos para que lo apacientes. El nombre que darás a cada uno será el nombre justo. Y cuando los llames con su nombre, te reconocerán como a su pastor y te seguirán a donde vayas.

[1.17.18] De modo que de aquí en adelante ya no me ofrendarás frutos ––como cuando volviste de la montaña de Jehová–– sino sacrifica los primeros nacidos de tu rebaño que son los frutos más puros y bonitos de los cuales ya te hablé antes.

[1.17.19] Primero pon ramas secas sobre el fogón y encima pones la víctima sangrienta, luego me das las gracias y enciendes las ramas con el fuego que ya te he mostrado... el fuego que mora en una piedra natural y el cual enciendes conforme te he indicado.

[1.17.20] Como señal de que tu sacrificio me agrada, el humo siempre subirá como si tuviera gran prisa. La ceniza, a la cual debes cubrir con una piedra, la dejas durante tres días sobre el altar. El tercer día, en cuanto quites la piedra, saldrá un pájaro con plumaje brillante que volará hacia los Cielos. Luego se levantará un viento que llevará las cenizas a todos lados de la Tierra... en señal de las obras del verdadero Amor mediante la Sabiduría del Espíritu santo que en el gran tiempo de los tiempos será dada a los hijos para el venidero renacimiento espiritual de toda la carne –– y que también será dada a todos los ajenos si sienten sed de ella.

[1.17.21] Comed todos conjuntamente, por la mañana, al mediodía y por la tarde –– pero siempre frugalmente y con gran temor del Señor... siempre después de haberle dado las gracias antes y después, para que el alimento sea bendecido, quitándole de esta manera la muerte.

[1.17.22] Aquel que lo omita, pronto se enterará de las consecuencias; y a aquel que se olvide tres veces de ello, le castigaré con un sueño largo. Pero el que lo omita por su pereza, ¡que engorde como un cerdo y que se vuelva estúpido como un burro, con lo que los niños se reirán de él por la asquerosidad de su aspecto! En caso de que él quiera volverse como los hijos obedientes, entonces tendrá que ayunar mucho y no comer sino pan seco.

[1.17.23] Pero el que lo omita por mera desobediencia o mero menosprecio de mi Mandamiento de Amor para con vosotros, a él le sobrevendrá la avidez de la lascivia y toda clase de fornicación, y fácilmente caerá en el pecado y por éste en la muerte... de modo que tendrá que sostener una gran lucha contra la serpiente de la seducción de Eva, y Yo no le miraré antes de que en su gran arrepentimiento haya dominado su carne.

[1.17.24] Por la mañana comed las frutas de los árboles, al mediodía el fruto del árbol de la Vida, y por la tarde comed leche y miel. Para que consigáis esta miel os mandaré pequeños insectos que la recogerán en las ramas de los árboles. A estos insectos llamadlos “Celie”, lo que significa “el cuidado del Cielo”. Y tres días antes del día del Señor matad una oveja, limpiadla de su sangre y asadla durante el día con el fuego de la piedra para comérosla por la tarde, alegremente.

[1.17.25] Que también Caín y su mujer Ahar vayan a comer junto con vosotros de la carne de este animal manso; pero que por lo demás se queden en el campo y coman su pan con los frutos de allí.

[1.17.26] Ahora sabéis todo lo que de momento os hace falta. Y cuando venga una temporada fría sobre la Tierra para que esta se pueda reponer, entonces, desde lo Alto, os mandaré ropa de pieles de ovejas para Adán, Eva y para ti. Que vuestros hermanos también guarden las pieles de las ovejas matadas para la cena... que las sequen al el sol y las guarden para la temporada fría... y cuando estén secas, que las laven siete veces en agua fresca, con lo que se volverán más blandas y les podrán servir conforme el ejemplo de lo Alto».

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