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La Fuerza Curativa de la Luz Solar

[3.1] »Si la primera forma de retener los rayos solares os presentara alguna dificultad —cosa que podría suceder con facilidad— y esto os impidiera conseguir todo lo necesario para llevar a cabo el proceso, entonces podríais retener los rayos solares de otra manera, si bien siendo ésta parecida a la primera. Esta forma será igual de eficaz que la primera y servirá de ayuda al enfermo. Este método consiste en:

[3.2] En vez de utilizar una taza de vidrio violeta podéis hacer servir una taza de arcilla cocida o completamente negra ó bien y aún mejor, la taza lacada en azul marino. También puede utilizarse una bandeja colocando en ella, en vez de las bolitas de azúcar, otro tipo de azúcar. Este azúcar, del tipo de cristal puro, tiene que ser fraccionado en trocitos del tamaño de un guisante (arveja o alverja) y procurando que un trocito no tape al otro. Exponed este azúcar siempre a la misma hora del día, tal como con la clase de azúcar anterior y durante un mínimo de dos meses. Durante la noche tapadlo bien, evitando así la entrada de aire, y guardadlo tan cuidadosamente como lo hicisteis con el anterior, en un recipiente oscuro:

[3.3] Su utilización es la misma que en la forma de retener los rayos, anteriormente comentada, únicamente con la diferencia de que aquí la dosis ha de ser más fuerte que en la primera, puesto que las partes del azúcar que se encuentran en el recipiente de arcilla no reciben los rayos solares tan concentrados como en la primera solución.

[3.4] En enfermedades que precisan de una ayuda o calma rápidas se pueden suministrar al enfermo los medicamentos, según el primero o el segundo método. Sin embargo, si ha podido tenerse en cuenta —previamente— la ya mencionada pre—dieta con el saborear del «agua solar», entonces la curación será aún más segura y rápida, pues de esta manera se ahorrará un importante trabajo al alma.

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