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Aclaraciones de Textos Bíblicos

[3.1] En el Nuevo Testamento leéis una parábola sobre un propietario prudente de una obra en construcción, y de otro constructor imprudente, con el siguiente texto: “El uno construyó su casa sobre roca, y el otro sobre arena suelta. Empezó a soplar una tormenta, y se produjo un chaparrón. La casa construida sobre la roca resistió a ambos, pero la casa construida sobre la arena se destruyó”

[3.2] El que observa esta parábola tan sólo por encima, en el momento con una sola mirada ya debe enterarse de dos soles centrales.

[3.3] ¿A quién, evidentemente, se parece el constructor inteligente? ¡Seguramente a aquel que antes ya mediante los dos Mandamientos se había confirmado completamente! Y cuando entonces vienen las tormentas y los chaparrones, entonces estos no solamente no pueden perjudicar al constructor, sino incluso fortifican su casa sobre la roca; porque los vientos desecan las paredes de la casa, con lo que las hacen ávidas a una hidratación. Y cuando luego se presenta la lluvia, esta se insufla en las paredes secas de la casa donde acá y allá hay juntas en las que disuelve las partículas de manera que estas llegan a ser pegajosas. Pues en repetición frecuente de tal escena los muros se unen cada vez más intensivamente.

[3.4] Ejemplos naturales de esta Verdad las encontráis en cada castillo viejo y arruinado, que a veces resiste por centenarios. ¡Y si alguna vez llegase a ser demolido, entonces resultará más fácil derrumbar una muralla recientemente hecha! La causa de esto es la lluvia, que mediante su fuerza disolutiva transforma ciertas partes de la piedra en una masa calcio—pegajosa, y por eso con el tiempo combina toda la mampostería en una unidad.

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